Del aeropuerto de Chachoán despegan naves
inteligentes
Cuando
la alarma suena en el aeropuerto Chachoán, en Ambato, el UAV-0 del Centro de
Investigación y Desarrollo de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (Cidfae) está listo
para despegar y cumplir una misión de 20 minutos en el aire. Los UAV (por
‘Unmanned Aerial Vehicle’) son vehículos aéreos no tripulados que operan a
través de pilotos automáticos, y el Cidfae ensaya vuelos de aviones diseñados y
construidos en el país. El objetivo es brindar una herramienta de comunicación
que monitoree desastres naturales. En una pista de 1 800 metros, el capitán
Víctor Enríquez supervisa la misión del UAV-0: elevarse hasta los 300 metros y
pasar a control automático. El capitán explica que este prototipo, de 4, 40
metros, de envergadura está en camino de conseguir el despegue, el vuelo y el
aterrizaje autónomo. Hasta el momento, solo su navegación -que puede llegar
hasta una hora- es automática. En la pista, el ingeniero en electrónica Uwe
Nickelsen se desempeña como piloto de plataforma para controlar el movimiento
del UAV-0 en el aire. “La tarea de un piloto de plataforma es despegar seguro y
prevenir a la aeronave de cualquier peligro en el suelo”. El coronel Édgar
Jaramillo, director del Cidfae, dice que a la aeronave también se la controla a
través del ‘shelter’, una estación móvil con tres consolas. En una de ellas
está el sistema de guiado, navegación y control, que supervisa la proyección
del vuelo. Según Jaramillo, este monitoreo permite asegurar la supervivencia de
la nave y el cumplimiento de la misión en el aire. En otra consola se puede
visualizar la carga útil del avión; es decir, su equipamiento. El capitán
Enríquez dice que la idea es que el Cidfae tenga disponibles prototipos de
aviones para servicio nacional: los ingenieros proporcionan la plataforma y el
cliente es quien designa la carga. Por ejemplo, se podría utilizar a la
aeronave para transmitir imágenes en tiempo real de las condiciones del volcán
Tungurahua. En el ‘shelter’ también se encuentra un sistema de apuntamiento de
antena que sigue a la aeronave para que siempre se mantenga enlazada. Cuando el
UAV-0 cumple su misión, el UAV Fénix se prepara. El capitán Enríquez dice que
este prototipo nació por la necesidad de una aeronave más grande y con un peso
de levante superior. El UAV-0 pesa 15 kilogramos y el Fénix, 25 kg. El coronel
Jaramillo añade que esta aeronave fue el primer avión no tripulado de América
Latina y después de su primer vuelo, en 1998, se cambió su aerodinamismo y se
incrementó un nuevo concepto aeronáutico. Ahora el Fénix, con 5,5 metros de
envergadura, tiene mayor estabilidad para aterrizar en pistas cortas, ya que tiene
generadores de vórtice, como los de los Airbus. Después de 20 minutos de vuelo,
el Fénix aterrizó. Jaramillo comenta que su torcedura en el ala le permite
aterrizar con menor velocidad en pistas cortas. Su velocidad máxima alcanza los
140 kilómetros por hora y puede volar hasta los 15 000 pies. Al igual que el
UAV-0 su autonomía de dos horas solo se logra en la navegación. Cuando las dos
aeronaves finalizan su misión, la torre central del aeropuerto de Chachoán
comunica a escala nacional que la zona de Izamba está despejada. Los militares
se retiran de la pista y siguen con su trabajo en el taller. El subteniente
Miguel Baca es ingeniero aeronáutico y lidera la construcción del prototipo
Halcón, que tendrá 11 metros de envergadura y un peso de levante de 50
kilogramos. Se espera que esta aeronave pueda volar 10 horas de forma autónoma
y que alcance los 18 000 pies. Al igual que los otros dos prototipos, el Halcón
será de fibra de carbono y estará listo en febrero del 2013. En el Cidfae
también se encuentra el primer dirigible del país. El Cóndor mide 36 metros y
está apunto de volar. A finales de este año, el dirigible estará disponible.
¿Su utilidad? podría ser ubicado en una zona de desastre para levantar una red
de telecomunicaciones en el lugar. También se podría instalar una cámara para
verificar una zona afectada a escala nacional. El coronel Jaramillo añade que
el Cóndor y los prototipos UAV también pueden trabajar juntos. “Con el alcance
del dirigible (150 kilómetros) se podría extender el recorrido del avión no
tripulado para que funcione como una antena repetidora”. El capitán Enríquez
dice que su autonomía podrá alcanzar 12 horas de vuelo. En un recorrido por el
Cidfae, el ministro de Defensa, Miguel Carvajal, felicitó al equipo de
investigadores del Centro y lo motivó a acelerar los procesos finales, pues el
país necesita de prototipos que puedan apoyar en caso de desastres naturales en
el país. El capitán Enríquez comenta que el Cidfae es un “centro de
prototipado”, donde se evaluarán las necesidades de los clientes y se
proporcionarán capacitaciones teóricas y prácticas para una producción en serie
en el país.
No hay comentarios:
Publicar un comentario